Un nuevo estudio realizado en Reino Unido (publicado en PLOS ONE) ha dado de qué hablar, pues muestra un estimado del número de médicos que prescriben placebos a sus pacientes para el tratamiento de sus problemas. Se ha identificado que el 97% de los 783 médicos encuestados han dado placebos a sus pacientes a lo largo de su práctica. Sin embargo, sería erróneo decir que los doctores dan tabletas de “azúcar” o inyecciones salinas tan fácilmente, ya que hay diversos tipos de placebos y los médicos tienen diferentes opiniones sobre cuándo utilizar cada uno de éstos.
Un placebo representa una terapia o intervención médica que es utilizada por sus efectos psicofisiológicos inespecíficos, pero sin efectos sobre la condición que está siendo tratada. El efecto placebo tiene el potencial de aumentar la eficacia de todo tratamiento o procedimiento médico. El uso del placebo representa un punto de convergencia para los aspectos sociales, psicológicos y fisiológicos de la salud y la enfermedad. El uso del placebo ha sido un tema de controversia y a lo largo de la historia se ha debatido de manera frecuente.
El estudio encontró que cerca del 66% de los médicos sintieron que los placebos “puros” (píldoras o soluciones salinas sin valor terapéutico) son aceptables sólo en ciertas circunstancias, pero la mayoría estuvo de acuerdo que su uso es inaceptable cuando representara una decepción o que pusiera en juego una buena relación médico-paciente. El 33% restante de los médicos sintieron que el uso de placebos siempre es inaceptable.El uso de placebos "impuros" (terapias para las cuales no existe evidencia de que son realmente útiles para determinado problema) fue el más común, 97% d elos médicos reportaron su uso al menos en una ocasión a lo largo de su carrera.
El efecto placebo ha sido utilizado particularmente en condiciones relacionadas con el dolor. George Lewith de la Universidad de Southampton afirma que “El efecto del placebo trabaja por medio de la liberación de analgésicos naturales del propio cuerpo dentro de nuestro sistema nervioso.” De igual forma, Lewith opina que el estigma relacionado con el uso del placebo es irracional y que hace falta mayor investigación para desarrollar mejores placebos (éticamente hablando). Por último, los autores concluyen que es momento de investigar nuevas formas para racionalizar el uso del placebo. La viabilidad a largo plazo del uso del placebo en la clínica depende de la relación beneficio-riesgo, su costo y si los pacientes y médicos consideran que su uso es éticamente aceptable.
Puedes ver el artículo origina aquí: http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0058247
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Creo que el uso de placebos es una práctica que aun debe ser estudiada, los aspectos éticos de esto aun no se pueden tratar dcel todo sin la información adecuada. Los placebos son supuestos de no generar ningún efecto sobre el organismo, pero ¿Qué sucede cuando l paciente cree que debería haber algún efecto y por acción psicosomática comienza la secreción de esutancias endógenas que termina por producir un efecto? estos eventos son los que realmente sedeberían estudiar desde mi punto de vista.
ResponderEliminarEl uso de los placebos en la clínica es bastante común, a pesar de no estar actualmente permitido en la practica y que su uso sea exclusivo para ensayos clínicos. Creo que las preguntas que debemos responder son ¿porque creemos que el paciente necesita un placebo y no un fármaco? ¿realmente no existe ningún tipo de reacción ante un placebo? ¿en que momento de la practica clínica el medico decide que el fármaco no es relevante y puede sustituirse por un placebo ante los síntomas de un paciente?
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